“Injertos” es un conjunto de elementos prefigurados y circunstanciales que se proyectan como “naturalezas injertadas”.
Estas “naturalezas injertadas” constituyen el signo de lo humano. El signo de la humanidad imaginante que a nuestros ojos quiere ser un mas allá de la naturaleza naturante.
Palabras y alimentos que se ofrecen y se reciben. Ellos representan el vehículo para nuestra comunicación y nutrición. Ambos conforman un ciclo vital de interdependencia mutua, de reciprocidad perpetua.
Son frutos nutricios que afloran como vegetación oscura en la noche de la materia. Ellos traen consigo la formula de su perfume. Individualidades que en su profundidad hacen que la materia en sus parcelas mas pequeñas sean siempre una totalidad. Materias que en sus perspectivas se desinteresan de las formas y sigue siendo ellas mismas a despecho deformante.
“Injertos” es un arrebato desesperado por restituir utilidad a lo inútil que se instala luego como necesidad.